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Willem Dafoe: “Nadie sabe dónde etiquetarme”

El actor protagoniza El anfitrión, de Miguel Ángel Jiménez, donde da vida a un magnate griego poderoso y vinculado a negocios sucios. Habló de este trabajo y de su trayectoria con Best Movie en el BCN Film Festival.

Ha sido Jesucristo, Nosferatu y Van Gogh, “Cristo y el Anticristo”, en sus propias palabras. Ha hecho cine independiente y de autor y unas cuantas sonadísimas superproducciones. Es director artístico del departamento de teatro de la Bienal de Venecia. Se mueve cómodamente por territorios de comedia, drama, terror, época… No hay nada que se le resista o a lo que no se atreva. Y ahora se ha lanzado a interpretar a un hombre que se ha hecho a sí mismo, un multimillonario poderoso, con tentáculos que llegan a los rincones más oscuros del planeta, en El anfitrión, la nueva película de Miguel Ángel Jiménez.

Gran protagonista de la reciente edición del BCN Film Festival, el actor sorprende no solo en la gran pantalla. Intimidante en muchas de sus interpretaciones, en las distancias cortas es un tipo amable, sonriente y atento, dispuesto siempre a hablar de su trabajo.

“Este personaje es un tipo que está obsesionado con la herencia, con el legado, y tiene una imagen muy rígida de cómo quiere que sea su vida”, dice Dafoe refiriéndose a Markos Timoleon, el magnate griego que ha organizado una fiesta en su isla privada para celebrar el 25 cumpleaños de su hija.

LOS PODEROSOS DE HOY

Ambientada en los años 70, esta película –una coproducción entre Grecia, España, Reino Unido y Países Bajos– es un drama con elementos de thriller que planea sobre asuntos como el poder, el abuso, los negocios sucios, los vínculos de potentados con políticos y dictadores…, envuelto en un ambiente de gran lujo, con magníficas obras de arte, música de ópera y un mar Mediterráneo irresistible, luminoso y cristalino.

Todo belleza para una historia oscura, que, aunque transcurre en el pasado, habla a la actualidad de modo muy directo. “El personaje es un hombre que mata todo aquello que quiere”, afirma el actor, que confiesa que no necesitó investigar demasiado, dada la cantidad de personajes ricos y poderosos que cometen excesos a la vista de todo el planeta, sin esconderse.

“No hizo falta mirar mucho hacia atrás. Los poderosos de hoy están muy presentes. En la película se habla de un periodo en concreto y el modelo de ese hombre griego hecho a sí mismo, que se basa claramente en alguien tipo Onassis, es lo que lo hace específico. Pero yo no pensé en Onassis para nada… Ahora mismo uno puede mirar esta película y pensar que está harto de los ricos. Y hablo de personas ricas y poderosas porque son los que dirigen nuestro mundo, quizás siempre lo han hecho, pero sentimos eso con más fuerza ahora y es por eso que se hizo esta película”.

“El mundo sigue girando, el mundo se repite y es diferente a la vez. Porque hay otra especie de hermandad de súper ricos ahora que han pasado a la política… y quizá la cosa empezó por Silvio Berlusconi... quién sabe, hay gente que dice este es un empresario de éxito y que se pregunta por qué no llega al gobierno. Sin duda, necesitamos más líderes morales”, sentencia Dafoe.

REPARTO INTERNACIONAL

Escrita por el director con Giorgos Karnavas y Nikos Panayotopoulos, la película es una adaptación al cine de la novela de Panos Karnezis, y cuenta con un reparto internacional, en el que, junto al actor principal, se encuentran Emma Suárez (Desmontando un elefante, La consagración de la primavera), Carlos Cuevas (También esto pasará) y Francesc Garrido (La deuda, Alguien que cuide de mí), al lado de la danesa Vic Carmen Sonne (La chica de la aguja), el británico Joe Cole (Peaky Blinders) o el griego Christos Stergioglou (Canino).

Familia, empleados del magnate, políticos corruptos… dan vida a una galería de personajes obligados a negociar sus asuntos, los públicos y los privados, con Markos Timoleon, el hombre que mantiene el control sobre todos ellos.

“La verdad es que no tengo la oportunidad de conocer gente súper rica y lo cierto es que no estoy nada cómodo con ellos. Pero debo decir que a veces he podido hablar con personas muy ricas y muy elegantes y cultas que resultaron ser muy interesantes. Pero la realidad es que no paso mi tiempo con esas personas”, subraya Willem Dafoe.

El anfitrión retrata ese mundo del que se siente tan ajeno el intérprete, que se considera a sí mismo “un actor de teatro que hace películas”, que ha conseguido saltarse la imposición de las etiquetas omnipresentes en el mundo de hoy.

“Nadie sabe cuál es mi etiqueta. Durante muchos años, casi 30 años, estuve trabajando en un teatro de vanguardia que con el tiempo fue conocido. Empecé a hacer películas 10 años después y te prometo que la gente del cine nunca sabía nada del teatro y los del teatro no sabían nada del cine –comenta Dafoe–. La verdad es que las opciones son suficientemente eclécticas como para que los de Spider-Man no sepan nada de las películas de Abel Ferrara. Así que nadie sabe dónde colocarme”.

“En la vida uno quiere distintas cosas y necesita cosas distintas en momentos diferentes. Cuando pienso en las distintas películas en las que he participado, no sé si me representan o no. Desde el punto de vista del trabajo, cuando interpreto un personaje quiero olvidarme de mí mismo, quiero habitar el mundo de otras personas y pensar en otras maneras de ser. Eso no significa que acabe viviendo sus vidas”, explica Dafoe, que puntualiza: “A veces haces películas tontas, otras haces películas importantes, otras veces, películas muy graves, serias; otras que son divertidas… Para mí, bueno, una dieta equilibrada y diversa es importante”.

Fotos: Getty Images

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