En Lumière, la aventura continúa, Thierry Frémaux prosigue en su determinación a reivindicar el trabajo de los hermanos inventores del cine. Más de 100 películas vuelven a la gran pantalla 130 años después de su estreno.
Director del festival más importante del mundo, el de Cannes, Thierry Frémaux es también el director del Instituto Lumière de Lyon y, sin duda, el más ardiente defensor del cine de los hermanos Louis y Auguste Lumière. En 2017 estrenó Lumière, comienza la aventura, que mostraba 114 películas, “las primeras imágenes del cine”, comentadas por el propio Frémaux. Ahora, regresa con la segunda parte: Lumière, la aventura continúa.
Reivindicar el arte de los hermanos Lumière es el objetivo principal de esta nueva película, una declaración de amor por el cine, un viaje emocionante que celebra los primeros 130 años de vida del cine con 120 títulos de los Lumière, “obras de total descubrimiento”, que no han vuelto a verse nunca después de su estreno y que ahora se muestran en copias impecablemente restauradas.
“Los Lumière no sólo fueron inventores, fueron grandísimos artistas y esto es algo que hay que decir porque es muy importante. Todo el cine que ha venido después de ellos se ha servido de las películas que hicieron”, sentencia Frémaux, que también comenta esta película, acompañado por la música de Gabriel Fauré, compositor contemporáneo de Louis y Auguste Lumière.
“Ver las películas del cinematógrafo es limpiar los propios ojos de todo lo que los ha alimentado y nutrido desde entonces, volver a las fuentes y a la intención original”, dice Thierry Frémaux en sus comentarios de Lumière, la aventura continúa, una película que subraya la importancia de las decisiones artísticas que tomaron estos hermanos y que son las que determinaron el caminoque desde entonces tomó el cine. “¡Inventaron tantas cosas! Hablo desde el punto de vista de la creación. No hay duda de que muchas de las películas que se hacen hoy todavía beben de los hallazgos de los Lumière. Se preguntaron qué papel tenía un director, qué podían hacer con la cámara, qué querían enseñar… Ahora muchos cineastas no tienen confianza en la paciencia del público, en su inteligencia, mientras que los hermanos Lumière sí la tenían, y eso hace que sus películas sean especialmente valiosas y estén llenas de arte. Además, mostraron la realidad de otra manera”, afirma Frémaux.
Cuando los Lumière empezaron a enseñar sus películas, el público conoció el mundo desde un ángulo diferente que hacía posible repensar lo conocido. Y fue el comienzo de una gran aventura. “El cine dominó el siglo XX, pero ¿qué será de las películas, las salas y el público en su segundo centenario?”, se pregunta Frémaux. “Celebrar su memoria es una forma de alimentar lo que somos”.